El color del campeón

Por Basketistas

La mayoría de los himnos de los equipos hacen mención a los colores que visten. Suelen buscar el trabajar ese orgullo de vestir sus colores, esa identidad. El del Real Zaragoza habla de “azul y blanco es el color del campeón”, mientras que Basket Zaragoza en su recién estrenado himno dice eso de “desde niño el rojo es mi color”.

Y es que es una parte muy importante la de sentir los colores del equipo o club en el que se milita. Al final no es otra cosa que compromiso. Leíamos esta semana en el blog de Patricia Ramírez del diario deportivo Marca que uno de los puntos que más alimenta la perseverancia es la pertenencia. Y así dice que “cuando te sientes parte de un equipo al que valoras y por el que merece la pena darlo todo, entonces te esfuerzas con pasión. Porque cuando no lo sientes, no lo puedes hacer“.

Un grupo ha de sentir los colores que luce, el escudo que lleva en el pecho, cada jugador tiene que intentar ser el mejor compañero posible. Tiene que entender que hay que esforzarse en la pista, trabajar duro y con las ideas claras, pero también en los entrenamientos y en el compromiso general. La victoria o la derrota forman parte del juego pero, por encima de todo, al terminar el partido los jugadores han de salir con la convicción de haber dado lo mejor de ellos en ese momento. El grupo por encima de la individualidad.

Ya en estas categorías de formación es importante ir trabajando esos conceptos. Como Basketistas, estos años pasados sólo pretendimos dar un plus al concepto de sentir los colores. Estar en una agrupación tan grande y en la que no hay ambición deportiva clara (más allá de la que quiera cada entrenador exigir) no ayuda a fortalecer ese sentimiento de orgullo por vestir unos colores. De ahí tanta iniciativa para que las chicas de nuestro grupo y las familias se sintieran orgullosas de pertenecer a algo minúsculo pero único y cargado de ilusiones. Al principio la respuesta fue buena, luego llegaron algunos problemas con la agrupación que entendía que la marca se entrometía (en lugar de verlo como algo que suma) y hoy por hoy es algo que no está presente en apenas nada. Es ley de vida. Algún “Basketistas” en algún momento puntual este año en Marina D’Or no hubiera estado mal, por ejemplo…

Marina D’Or Basket Cup 2016

Claramente se está llegando a un fin de ciclo vital y las propias chicas tienen que ser conscientes de que hay que tomar uno de los dos caminos que se presentarán antes o después: deporte como mera diversión y ejercicio físico; o deporte de competición con todo lo que conlleva de seriedad, compromiso y exigencia. En ambas opciones habrá diversión, no es algo que quede excluido por ser competitivos, pero sí que es momento de elegir hacia dónde se dirigen y lo que va a conllevar. Es algo que no se va a poder posponer tras dos años sin definir qué es lo que esperamos, qué es lo que queremos, qué es lo que estamos dispuestos a hacer y hasta dónde esperamos llegar.

En todos los equipos de formación llega un momento en que hay que tomar una decisión, como grupo y también individualmente. Lograr un consenso, tomar unas decisiones y ponerse en marcha.


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