Ponerse en valor

pasión por el baloncesto

Hola de nuevo,

Arrancando ya una nueva temporada, y van… Un año más de vuelta a intentar disfrutar del deporte base y por qué no, a probar a aportar nuestro granito de arena. Y es que seguimos pensando que eso que llamamos “deporte base” es la verdadera base de todo el deporte, de la formación de nuestros jóvenes y base de una vida ordenada y saludable para generaciones. ¿Románticos? Quizá.

Ocurre que año tras año vuelven las mismas sensaciones. ¿Por qué este conformismo general de hacer las cosas bajo una perspectiva de mínimos? Llevamos ya años en las espaldas por esto del deporte base y realmente lo que uno descubre con el paso del tiempo es que, en general, todo lo que hay es lo mismo solo que cubierto con una u otra capa de pintura. En cuanto se rasca un poco, acaba saliendo debajo lo mismo casi siempre. Si ya era la norma habitual, tras los años de pandemia y la crisis para el sector, parece que aún se hará más presente.

Las entidades deportivas de base deberían de cambiar el chip y empezar a ponerse en valor

Las entidades deportivas de base deberían de cambiar el chip y empezar a ponerse en valor, a poner en valor la importancia de su labor, del deporte de formación como algo vital y que requiere de medios humanos y técnicos cualificados. Solo desde esa posición se puede de verdad empezar a mejorar el panorama actual. La obsesión y la «guerra comercial» por ofertar un producto ‘low cost’ es poner al sector en un modo autodestrucción o como poco llevarlo a un estado vegetativo como el que parece vivir últimamente. Sobrevivir, sin más, no puede ser un objetivo.

Hay que cambiar el sentido de giro y empezar a revalorizar la función de esas entidades. Y hay que implicar a las familias y hacerles ver que si se busca calidad en una academia de idiomas, de música o de refuerzo en los estudios, ¿por qué no se busca esa misma calidad de oferta en lo deportivo? Y por supuesto asumir que para ofertar un buen servicio profesional, hay que pagarlo como tal. Desterrar aquello de considerar el deporte base como una mera actividad de tiempo libre, un entretenimiento sin más.

Y mucha culpa es de las propias entidades que carecen de ambición. Pero claro, ofertar algo diferencial supone cobrar más por ello y entonces entra el miedo. Se da por sentado que a las familias hay que ofertar un precio, no un servicio. También falta en el sector transparencia, explicar las cuentas anuales que justifiquen una u otra cuota. Falta hacer bien las cosas contable y laboralmente y dejar ya esa forma de funcionar que es precariedad y oscurantismo en estado puro.

Hay que dar el salto y ponerse en valor, abrir las ventanas, airear esos ambientes rancios y antiguos que se respiran. Abrir las mentes, abrirse a las redes, hacerse participativas y creer en ellas mismas. Entonces se empezará a salir de la sombra, se revitalizará el sector, se mejorarán las condiciones de todos, se mejorarán las competiciones, entrará aire fresco e incluso se hará más atractiva a patrocinios y mecenazgos. Si uno no cree en su producto, no puede venderlo.

Por supuesto hay excepciones y algunos clubes o entidades van asumiendo que hay que reinventarse y salir de la caverna para evolucionar. Ojalá llegue algún día esa ‘revolución’ de poner en valor a todos los rincones. Mientras tanto, las familias solo seremos cuotas necesarias para cuadrar presupuestos anuales raquíticos de pura supervivencia. Pan para hoy y más hambre para mañana. Y así, es complicado pretender que se nos hable de sentir colores, sentimiento de pertenencia ni otras milongas porque parecemos simple mercancía.

Mientras el objetivo de las entidades sea llegar al número de cuotas que asegure la viabilidad económica de la temporada en curso (sin preocuparse de la calidad de lo ofertado), las federaciones de mantener o aumentar el número de licencias sin cuidar la competición y las familias solo nos preocupemos de dónde vamos a pagar menos por la actividad, no conseguiremos mejorar un deporte base que es una herramienta excepcional.

Nuestros deseos de una buena temporada a todos. ¡¡Salud y deporte, amigos!!