Raquel, el anonimato y el baloncesto (II)

Por Basketistas

Vamos con nuestra segunda entrada del blog dedicada a Raquel a la que muchos ya habéis empezado a conocer y otros muchos ya conocíais por su relación con el baloncesto o por su profesión de enfermera UCI en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza

Ya fuimos viendo a grandes rasgos quién es ella y su relación, pasado y presente con el mundillo del baloncesto. En el anterior post se nos presentó ella misma y empezábamos a charlar de un modo distendido sobre este año maldito que llevamos y la llegada de la pandemia. Nos relataba esos primeros momentos de avalancha hospitalaria que puso en prueba al sistema sanitario pero sobre todo sacó a la luz a los grandes profesionales que tenemos, claramente infravalorados en lo profesional y lo económico, y su capacidad de adaptación y espíritu de sacrificio.

Seguimos departiendo con Raquel sobre todo lo que está viviendo desde marzo y cómo lo ha ido gestionando y sobrellevando. De fondo es inevitable que esté el baloncesto que nos hizo conocernos, no se trata de frivolizar, simplemente es la excusa para seguir sacando del anonimato a gente que vale mucho la pena y que se dejan la piel por el prójimo. Gente de la nuestra.

 


 Desde aquel lejano febrero damos por hecho que apenas habrás podido disfrutar del baloncesto por las restricciones y por tus obligaciones profesionales, ¿no?
Mi último entrenamiento fue antes de la cincomarzada. Desde entonces no he vuelto a jugar con mi equipo. Al menos, cuando levantaron el confinamiento fui con mi pareja a jugar a una cancha que tenemos cerca, fue muy gratificante, muy divertido. Aún sabía tirar bien al aro jajaja. Fue un momento distinto pero especial, el poder volver a jugar un poco, poder tocar el balón de nuevo e incluso volver a enseñar cómo hacer una entrada, como en mi época de segunda entrenadora.

En un equipo de baloncesto se hace imprescindible la estrategia, el liderazgo y la rapidez en la toma de decisiones. ¿Piensas que en los meses más duros faltó de eso en la gestión que se hacía a nivel nacional primero y autonómico después? ¿Os sentíais bien dirigidos desde “el banquillo”?
Es un tema que aún en noviembre llevamos hablando algunos compañeros. En la primera ola nadie se esperaba todo esto, podemos incluso disculparnos, todos cometemos errores y se tuvieron que tomar grandes y difíciles decisiones sobre la organización del hospital.

Pensamos que con la lección aprendida, la segunda ola iría mejor, pero no lo han sabido gestionar. No han sido previsores, llegó el verano, concretamente mitad de julio, y empezamos de nuevo a tener muchos ingresos en UCI, pero claro, se tenía previsto la segunda ola en octubre y les pilló de nuevas. Por lo tanto, se tuvo que gestionar desde la propia unidad con unas breves instrucciones de los “jefes”. Doy gracias a nuestra supervisora, la única que se ha preocupado por nosotros, pidiendo EPIs, mascarillas, guantes… Material necesario por si pasaba esto, y gracias a ella, ahora podemos decir que tenemos material.

 Confinados en nuestras casas era más fácil la solidaridad, salíamos a aplaudir a los sanitarios al balcón a diario. ¿Os llegaba ese apoyo y cariño? ¿Os sentís ahora igual de valorados y apoyados o se ha bajado ya esa euforia social?
Aquellos días en los que se oían aplausos en cada punto de la ciudad, y cada día se oían más, nos subió la moral, el ánimo, el cariño y apoyo de tantas personas nos llenó de ganas de ir a trabajar a primera línea. Pero duró poco, una vez que podíamos salir de casa se dejaron de escuchar esos aplausos, todo el mundo estaba pensando en salir a la calle, como si nada.

 También contigo juega tu madre, una apasionada del baloncesto que te habrá inculcado esa devoción por el deporte de la canasta desde siempre. Compartiendo pista y trabajo en equipo con ella la relación será muy especial en todos los aspectos, ¿cómo ha llevado ella tu situación? Habrás tenido que mantener muchas precauciones con tus padres y familia.

Mis padres estaban muy preocupados. Sabían que estaba en primera línea y el temor a que pudiera contagiarme era mayor.
“Protégete bien”, “cuídate mucho”, “mucho ánimo”… Eran los mensajes que siempre me decían cuando les videollamaba, era la única manera de verlos, como mucha gente durante el confinamiento. Más adelante, cuando las restricciones eran menores, pude verlos pero siempre con la mascarilla y la distancia. Ese momento de reencuentro fue muy feliz, pude ver que estaban bien.

Pero el que no puedas estar con esas personas no significa que no hagan algo para que parezca que están muy cerca, contigo. Eso me pasó el día de mi cumpleaños. Salía de trabajar de noche y realicé una videollamada con mi familia. Sola con las velas, sola en el salón de mi casa porque mi pareja estaba de guardia y había salido. Fue extraño, los extrañaba mucho. Pero de repente me empezaron a mandar un montón de vídeos de mi familia, mis abuelos, amigos del Instituto, la compañeras del baloncesto, incluso familia que está en Asturias. Me emocioné muchísimo. Y esa sensación de tenerlos cerca a pesar de estar lejos fue muy confortable, fue un cumpleaños distinto, muy emotivo para el recuerdo.

 Poco a poco fueron llegando por fin medios materiales y la situación iría mejorando en tu trabajo, menos presión hospitalaria y más medios de protección pero el agotamiento debía de ser tal que estaríais exhaustos. ¿Pensabas en ir practicando algo de deporte con el avance de fases? ¿Podías?
Sinceramente, desde que dejé el baloncesto en marzo he perdido mucha forma física. Conforme podíamos salir, iba con mi pareja de vez en cuando a andar o a correr al parque, pero como era de esperar, me agotaba en seguida. Sin embargo, los turnos de trabajo y el cansancio se acumulaban, por lo que no tenía muchas ganas de hacer ejercicio, y no cogí rutina. Así que, poco he hecho desde entonces.

 Ya de cara al verano llegaba esa “nueva normalidad”. Los clubes iban volviendo a tener algo de actividad y a planificar la nueva e incierta temporada, ¿cómo veías entonces ese futuro inmediato deportivo? ¿seguías convencida de seguir jugando en cuanto se pudiera? ¿o ver desde dentro la situación sanitaria te hacía pensar más en un año sabático deportivo?
Llegó junio y tenía que tomar una decisión, seguir jugando la temporada que viene o dejarlo hasta que se normalizara la pandemia. La verdad, lo tuve claro desde el primer momento. Sabía por experiencia en el hospital, que este virus estaría mucho tiempo con nosotros. Y yo, al ser personal contratado para trabajar en unidad Covid, sabía que tarde o temprano volvería a luchar en primera línea. Pensé en mis compañeras de equipo y no quería que estuvieran expuestas al riesgo, a la posibilidad de poder conatgiarlas o ellas a mí, y por ende yo a algún compañero del hospital. No quería arriesgarme, así que ya desde junio decidí que me tomaría este año de desconexión y volvería al año que viene, en la temporada 2021-2022.

 En tu puesto en el hospital y en tu club deportivo, el trabajo en equipo se habrá demostrado siempre esencial ¿Piensas que el deporte en equipo nos ayuda a estar mejor preparados para superar situaciones complicadas por lo que ayudan a trabajar en equipo? ¿El deporte debería de ser casi una asignatura troncal?
El trabajo en equipo es fundamental en estos tiempos, tanto en la vida laboral, como en los trabajos en grupo o en el deporte. Si desde pequeño estás acostumbrado a jugar con más gente siendo un equipo, de mayor tienes la sensación de que es indispensable para que lo que estés haciendo funcione bien, parece que te sale solo interactuar con los demás.
Desde mi punto de vista, deberíamos jugar a algún deporte de equipo desde pequeños, alguno que te guste, para adquirir determinadas cualidades que el deporte, el trabajo en equipo, proporciona.

 Habrás vivido situaciones dramáticas de gente que moría sin poder tener siquiera el apoyo y compañía de los suyos, ver apagándose gente sin poder hacer nada y que además eran situaciones que se irían sucediendo con relativa frecuencia. Pero ¿has sacado algunas cosas positivas de todo lo vivido?
Esta pandemia nos ha marcado por las numerosas personas que se iban apgando poco a poco, habiendo hecho todo lo posible para que mejoraran. Pero también hemos sacado a mucha gente adelante, se han ido a la planta bien, contentas de salir de una misma habitación, viendo a gente “disfrazada de astronauta” sin poder ver más que los ojos. Me llevo el recuerdo de cada persona, cada carta que les leíamos a los pacientes sedados redactada por su familia, cada canción que les poníamos, cada videollamada cuando estaban despiertos y el simple gesto de verles felices a ellos y a su familiares, nos hacía sumamente contentos y felices. 

 

“Me llevo el recuerdo de cada persona, cada carta que les leíamos a los pacientes sedados redactada por su familia, cada canción que les poníamos, cada videollamada”

También me llevo aquellas personas honestas y humildes que nos dieron donaciones, tanto materiales como alimentos de sus negocios para poder cuidarnos y seguir trabajando. Esos pequeños gestos marcan y dejan huella. Gracias a todos.

Continuará…